Impermeabilización: el escudo invisible para tu calzado

Los zapatos están expuestos a todo tipo de agresiones externas: lluvia, manchas, suciedad y desgaste prematuro. Un buen impermeabilizante no solo protege el material, sino que también prolonga la vida útil de tu calzado y accesorios.


  • Evita daños por humedad:
    la lluvia y la nieve pueden penetrar el material y provocar deformaciones, manchas e incluso moho.

  • Protege contra suciedad y manchas:
    el impermeabilizante crea una barrera invisible que impide que líquidos, polvo y grasa se adhieran a la superficie.

  • Mantiene la textura y apariencia:
    los materiales como la piel y el ante pueden perder su suavidad y flexibilidad si no cuentan con la protección adecuada.

  • Aumenta la durabilidad:
    con una protección constante, tu calzado se mantendrá en mejor estado por más tiempo, reduciendo el desgaste prematuro.

  • Facilita la limpieza:
    al repeler líquidos y suciedad, los zapatos se mantienen impecables con menos esfuerzo.

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¿Cómo usarlo?

Es importante aplicar el impermeabilizante de manera uniforme. Mantén el spray a una distancia mínima de 30 cm del calzado para evitar saturar el material. En lugar de aplicar una capa gruesa, lo ideal es pulverizar varias capas finas y homogéneas, permitiendo que cada una se seque completamente antes de aplicar la siguiente. Esto refuerza la barrera protectora y asegura una mayor resistencia frente a líquidos y manchas.


Siguiendo estos pasos, tus zapatos estarán protegidos y conservarán su apariencia por más tiempo.